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Elegantemente torpe
Torpemente elegante

31 de enero de 2011

A mi futura ex-mujer

Ahí estaba otra vez. Si es que alguna vez había salido de allí.

Las cosas habían cambiado si, pero él volvía a sentirse como antes, Gregory volvía a juntar los brazos creyendo abrazar algo, pero lo que imaginaba entre sus brazos no existía. Y puede que no hubiera existido nunca. Era doloroso recordar la estúpida forma en la que había creído que podía cambiar algo inmutable. Porque verdaderamente se había pensado capaz de hacerlo. Qué estúpido has sido Greg, y cómo lo sabes.

Tiene que entenderlo, pese a que las circunstancias eran las mismas, el planteamiento fue completamente distinto.

Pobre chiquitín, pensaba con los sentimientos, y resultó ser que había que pensar con la cabeza. Craso error. Pudo salirle mucho más caro de los disgustos que pagó. Pero al final, era una historia de dos, y uno no quería querer. Pero como siempre, consigue darle la vuelta a todo.

-Ha merecido la pena, y habría merecido aún más la pena haberlo intentado-sentencia si le preguntas.
-Estás loco, sabes perfectamente que estabas abocado al fracaso, y no podías arrastrarla a ella contigo, lo sabes-le dije una vez.
-Claro que lo sé, no te mentiré, sabía que íbamos derechos al abismo y ninguno llevaba paracaídas-dijo con sus ojos fijos en los mios-pero desde ahí arriba la vista era magnífica y la caída no habría sido tan dura... Claro que...-dudó un instante y sus pequeños ojos verdes se iluminaron-no podía permitir que ella se hiciera daño al llegar al suelo.
-Te diré una última cosa-continuó con una mezcla de firmeza y dulzura, solo propia de él-pregunta a quien quieras, pide a una plaza repleta de gente que levanten la mano si no lloran al pensar en los platos que su abuela preparaba como nadie.

Y así, como solía hacer, me dejó sin palabras.

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