+Tranquila cariño, yo puedo ofrecerte el mundo, en pequeñas porciones, en granitos de arena, en hojitas de arce y hasta en montañas enteras.
-¿Por qué eres asi conmigo? Quiero decir, ¿por qué yo?
+No lo se, un dia un tren pasó por delante de mi en el momento oportuno, yo me subí por la puerta acertada y me senté en el lugar perfecto.
-¿Oportuno? ¿Acertada? ¿Perfecto? ¿Para qué?
+Para llegar a conocerte, eché un vistazo por los asientos del vagón y al parar en el 23M, una sensación repentina y conocida, pero ya olvidada me abofeteó. Era la primera vez que te veia, recogida esa melena en un perfecto moño sobre tu cabeza, un mechón de pelo cayendo perfecto sobre tu frente cómo si realmente lo hubieras colocado a propósito. Ojos grandes y vivos, viajando lejos, mucho más lejos de lo que jamás pudiera imaginar y fijos en esa novela que pasaría a ser una burda copia de nuestra historia. Una boca que dibujaba a ratos la sonrisa que envidiaría la mismísima Mona Lisa. Manos finas y siempre, siempre frías con un esmalte de uñas azul, tan eléctrico que casi saltaban chispas. No reparaste en mi, pero yo desde ese dia solo quise conocerte.
-Pero...yo no te conocí hasta...
+Sí... hasta que por fin lo conseguí.
-¿Por qué eres asi conmigo? Quiero decir, ¿por qué yo?
+No lo se, un dia un tren pasó por delante de mi en el momento oportuno, yo me subí por la puerta acertada y me senté en el lugar perfecto.
-¿Oportuno? ¿Acertada? ¿Perfecto? ¿Para qué?
+Para llegar a conocerte, eché un vistazo por los asientos del vagón y al parar en el 23M, una sensación repentina y conocida, pero ya olvidada me abofeteó. Era la primera vez que te veia, recogida esa melena en un perfecto moño sobre tu cabeza, un mechón de pelo cayendo perfecto sobre tu frente cómo si realmente lo hubieras colocado a propósito. Ojos grandes y vivos, viajando lejos, mucho más lejos de lo que jamás pudiera imaginar y fijos en esa novela que pasaría a ser una burda copia de nuestra historia. Una boca que dibujaba a ratos la sonrisa que envidiaría la mismísima Mona Lisa. Manos finas y siempre, siempre frías con un esmalte de uñas azul, tan eléctrico que casi saltaban chispas. No reparaste en mi, pero yo desde ese dia solo quise conocerte.
-Pero...yo no te conocí hasta...
+Sí... hasta que por fin lo conseguí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario