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Elegantemente torpe
Torpemente elegante

8 de febrero de 2011

Karmadicto

Verdaderamente se sentía bien. Nada hacía que no pudiera estar así, pero inexplicablemente aunque no haya ningún motivo para no estar feliz, casi nadie consigue llegar a su Nirvana.


Él había llegado al suyo propio, aunque sin pedir permiso. Las cosas le salían bien, planeaba y sus planes se iban al traste sí, pero ya no le frustraba en absoluto porque le encantaba planear a sabiendas de su fracaso.


-Viajaremos a Madagascar...o mejor aún, a la Isla de Pascua, sabes que siempre he querido ir a ver esos cabezones de decenas de toneladas-decía con ese chisporroteo en los ojos, el de las ideas que le volvían loco.
-No vamos a ir a ningún lado, y lo sabes-cortaba ella desde su escondrijo.
-No me importa si vamos o no, sólo quiero estar contigo...-y sonriendo añadió- y tú quieres venir conmigo a donde sea.
-¿Qué te hace pensar eso?-preguntó con la rapidez que la caracterizaba-
-Esa sonrisa que intentas esconder, y ese hoyuelo inconfundible que me vuelve loco-dijo completamente enamorado.


Ella hizo el silencio, y luego añadió:


-Ayer soñé contigo.
-Grr-bromeó él, pero ella le interrumpió.
-Déjame contarte lo que soñé. Que tu y yo nos separábamos. Que el tiempo, y no un reloj de arena enorme, tan solo unos pequeños granos que se filtraban por la ranura de un pequeño recipiente de cristal, era suficiente para que te olvidaras de mi. Intentaba atraparte, pero impasible me mirabas con una sonrisa pintada en la cara. No sonreías, sólo fingías una sonrisa...-dudó un instante-no quiero que eso pase. No quiero pasarlo mal. No quiero perderte. No quiero sufrir. No quiero seguir con esto. Ya no. No te quiero.
-Si te conociera, podría llegar a decir que nunca lo has hecho.


Y allí, en ese momento, el Nirvana le estalló en la cara.

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